Cuerpos a través del tiempo, del corset al ozempic.
- Ines Loyarte
- 17 mar
- 3 Min. de lectura
Sección: simbiosis entre moda y salud
Escrito por
Inés Loyarte
La infraestructura biológica es también tendencia, como si pudiéramos cambiar de esqueleto como cambiamos de zapatos. La moda, necesita estar en constante cambio para existir, no solo viste cuerpos, también decide que cuerpos merecen ser vistos.
Los cuerpos también tienen ciclos culturales, el ideal estético que una época decide glorificar. Nuevas estéticas, nuevas siluetas, nuevas proporciones.

En el renacimiento, el ideal era un cuerpo abundante, suave, con caderas amplias, pintores como Peter Raul Rubens plasmaban en sus cuadros mujeres voluminosas. Ese cuerpo representaba fertilidad, riqueza y bienestar. En épocas donde la escases era común, la carne era símbolo de riqueza y prosperidad.
Siglos después, en los alocados años veinte, todo se invierte, comienzan a tomar protagonismo los cuerpos rectos, delgados y sin curvas, casi adolescente al estilo Coco Chanel. Ícono de esa silueta fue Josephine Baker. La tendencia corporal, acompañada por una revolución social, mujeres fumando, trabajando y votando.
En los años 50, se inclinó al arquetipo Marilyn Monroe, la silueta reloj de arena tomo el podio dominando el cine, la publicidad y la moda.
Años después Kate Moss en la cúspide, con el radical giro de los 90 se posiciona una estética extremadamente delgada derrocando esta época llega en 2010 el estilo Kim Kardashian volviéndose los cuerpos marcados y curvilíneos los referentes del momento.
Y, si hablamos de hoy, estamos en un momento interesante, donde la delgadez es casi un lujo, entrando la medicina, la cirugía y la industria farmacéutica, como algo al que "acceder" es casi una cuestión de clase.
Conviven muchos discursos: diversidad corporal, cuerpos reales, body positivity, cuerpos atléticos, cirugía estética, cuerpos naturales, filtros digitales. Nunca hubo tanta libertad declarada, pero tampoco tanta presión visual.
El cuerpo humano no cambia tan rápido, pero si la narrativa cultural sobre el. La industria de la moda, el cine, la economía, e incluso la política, van determinando que cuerpo simboliza éxito, posicionamiento y deseo. A lo largo del tiempo, muchas mujeres han recurrido a medicamentos y tratamientos médicos para acercarse al cuerpo que cada época declara “ideal”. En el siglo 20 se popularizaron las pastillas para adelgazar y los supresores del apetito como las anfetaminas, que prometían controlar el hambre, mientras que en otras décadas se usaron hormonas, diuréticos o laxantes con fines estéticos. Más recientemente, medicamentos desarrollados para enfermedades metabólicas, como Ozempic o Wegovy, comenzaron a utilizarse para bajar de peso con rapidez. Paralelamente, los tratamientos estéticos, liposucciones, rellenos con ácido hialurónico, toxina botulínica y tecnologías de modelado corporal, se volvieron herramientas habituales para modificar la silueta. El resultado es un fenómeno curioso y algo inquietante: la medicina, creada para curar enfermedades, termina muchas veces convertida en un instrumento para perseguir un ideal corporal que cambia con cada generación.
No es el cuerpo lo que entra de moda, es la mirada social la que se reprograma.
A diferencia de las prendas en tendencia, las acciones sobre el cuerpo para alcanzar el look del momento, son profundas y costosas, hasta en algunos casos irreversibles. Históricamente quieren vendernos el cuerpo del ideal, (Corset, anfetaminas, cirugía, medicamentos). Y efectivamente es así, el "cuerpo de moda" hoy, se vende, puede literalmente comprarse reflejándose como "lujo silencioso". La cultura pop convirtió los fármacos casi en un hack metabólico.
El cuerpo, dejó de ser naturaleza, se volvió un proyecto cultural.


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