Tu Pausa Dorada
- Ines Loyarte
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 dic 2025
Sección: Mente / Espíritu
Escrito por
Inés Loyarte
Hola golden girls! Vengo de unas semanas mega cargadas, de hecho, todos! Todos estamos en el mismo mundo, diciembre es demoledorrrrrr! La rutina, los compromisos, despedidas de año, "cierres" exteriores e interiores, procesos, aceptación y la vorágine que nos corre. Creo que si no tuviese presentes las pausas doradas seria otra persona, mi energía, mi enfoque y mi visión no serian los mismos.
Por eso, hoy decidí escribirles desde este lugar, concientizando la importancia de tomarse un momento para uno mismo, bajar la guardia, conectar, desconectar.
Vivimos acelerados. No rápido: acelerados. En ese ritmo, el cuerpo avisa, la mente se dispersa y el deseo se apaga en silencio. La pausa aparece como una necesidad elegante. Es un alto consciente. No es huir, no es dormir, no es desconectarse del mundo: es volver a habitarlo desde otro lugar. Es elegir, por unos minutos, dejar de reaccionar para empezar a sentir. Una pausa dorada es un momento breve pero intencional en el que detenemos la inercia automática del día para reordenar energía, atención y presencia. No se mide en horas, se mide en calidad.

La llamo "dorada" porque no es cualquier pausa, para mi tiene valor y sentido. No se hace por cansancio sino por respeto. Respeto al cuerpo, a la mente, a la vida que está pasando mientras pensamos en la próxima tarea.
Puede durar cinco minutos o una tarde entera. Puede ser silencio, lectura, escritura, respiración, una caminata lenta, un café sin celular, una pregunta honesta. Lo importante no es la forma, sino la conciencia.
Sirven para volver. Volver al eje cuando todo tira. Volver al cuerpo cuando la cabeza se adelanta. Volver al deseo cuando la rutina lo anestesia.
En una pausa dorada el sistema nervioso descansa, la creatividad reaparece y las decisiones dejan de ser impulsivas. Aparece claridad. Y con la claridad, algo todavía más valioso: dirección.
No resolvemos la vida en una pausa, pero sí evitamos vivirla en automático.
También, en un momento en el cual la tecnología, las redes, el exceso de contenido y de información, nos consumen. Vivimos ahogados en todo eso y olvidamos detenernos, volver a releer algo que nos hace bien, explorar contenido que realmente nutra nuestro ser y nuestro cerebro, detenernos y prestar atención, dejar de ver un video o foto atrás de otro sin captar ningún sentido ni emoción, la vida se nos va en ese MODO AUTOMATICO.
Los beneficios no siempre son ruidosos, pero son profundos:
– Menos ansiedad y más regulación emocional. – Mayor conexión con el cuerpo y sus señales. – Claridad mental para tomar decisiones. – Recuperación del deseo, la creatividad y la intuición. – Sensación de presencia: estar donde estás.
La pausa dorada no suma tareas, resta ruido.
No hay fórmula rígida, pero sí algunas claves:
Primero: intención. No es “paro porque no doy más”, es “paro porque me elijo”.
Segundo: presencia. El celular lejos. La atención adentro. Aunque incomode al principio.
Tercero: ritualizar. Puede ser siempre el mismo horario, el mismo objeto, la misma música, el mismo cuaderno. El ritual le dice al cuerpo: acá estás a salvo.
Cuarto: escuchar. No producir. No resolver. Escuchar qué aparece cuando el ruido baja.
Quinto: volver distinto. La pausa no termina cuando te levantás: termina cuando volvés al día con otra energía. Hacer pausas doradas es una forma de vivir. Es elegir profundidad en un mundo que empuja velocidad. Es entender que descansar también es crear. Que frenar también es avanzar, no te aleja de tus objetivos: te alinea con ellos. Y cuando una persona está alineada, se nota. En cómo camina, en cómo habla, en cómo elige. Brilla distinto. Sin esfuerzo.
Eso, también es dorado.
Cree este sitio para volver a uno mismo, mas allá de mi pasión por la moda y el mundo del style, también amo leer sobre salud, cultura, creencias, formas de vida, elecciones, autoconocimiento, espiritualidad y todo lo que me nutra como persona. Escribir me hace bien, por eso lo hago, a veces leo algo que me interesa mucho y escribo en base a eso mi opinión o tengo la intención de compartirlo con ustedes porque realmente creo que eso es valioso. Las pausas no son solo meditar, escuchar música relajante o caminar con la mente en blanco, sino también frenar y consumir información y contenido de calidad.
Este es mi propósito, compartir lo que me hace tan bien con el mundo.

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