Me olvide de mi
Hoy no escribo con otro propósito más que con la intención de volver a mí. Sabemos, como seres racionales y políticos, que la posibilidad de conocernos a sí mismos, en su totalidad, es imposible. Y quizás sea justamente por eso que, muchas veces, terminamos perdiéndonos incluso en aquello que creemos saber de nosotros.
Creemos que cuando estamos haciendo algo que siempre hicimos "somos más auténticos que nunca". ¿Y si hacer lo que siempre hiciste en realidad lo único que hace es alejarte de quien realmente sos? ¿Y si mantener vínculos por costumbre en realidad hace que dejes de conocerte?
Es un poco paradójico el hecho de que la zona de confort, en realidad, sea el mayor enemigo del ser humano. ¿Y si confort significa pausa? ¿Y si lo que creíamos más cercano en realidad nos aleja cada vez mas de nuestro propósito?
No sé a qué va mi escrito de hoy, no sé si tenga un sentido, y tal vez solo escribo para no dejar de escribir, pienso para no dejar de pensar y siento para no dejar de sentir. Porque aún no se si eso me vuelve, o me aleja, y si es así... ¿A qué me acerco cuando siento que estoy siendo yo misma?
¿Como se si todo lo que hago es realmente lo que quiero hacer? ¿Qué incertidumbre no?
El maravilloso sentido de la vida que nos trae al mundo para conocernos sin dejarnos verdaderamente conocernos, que nos fuerza a forjar una identidad, a nombrarnos, identificarnos y reconocernos en cada aspecto, pero parece empeñarse en desarmar una y otra vez cada rincón de esa personalidad que creíamos haber construido.
Quizás no se trate de encontrar una respuesta definitiva, sino de aprender a caminar en medio de la incertidumbre. Y si hay algo que creo que puede acercarnos a quienes somos, es la bondad, la forma en que elegimos mirar, tratar y habitar el mundo. Tal vez no necesitemos saber exactamente quiénes somos para empezar a encontrarnos.
Saber que no sabés quién sos, quizás, te acerca aún más a quien sos.
Escrito por Inés.

Comentarios